José María Fernández Rodríguez nació en Antequera el 25 de octubre de 1881. El destino quiso que ese mismo día, mes y año naciera en Málaga otro pintor, Pablo Ruiz Picasso.
José María Fernández fue discipulo del pintor Joaquín Martínez de la Vega. Comenzando el siglo salió de Antequera y viajó a Barcelona. Desde allí realizó diversos viajes por las más importantes ciudades europeas. Se trasladó a Madrid en 1910; un año después a Málaga y finalmente en 1913 regresó a Antequera.
A partir de ese momento el destino se cebó con el pintor y las desgracias económicas, familiares y profesionales se presentaron unas tras otras (entre 1917 y 1933 mueren su esposa y sus cuatro hijos),como si se hubieran confabulado para conformar su destino trágico. El pintor afrontó esas desgracias con estoicismo y resignación.
Comienza una etapa de intensa actividad creadora, que se combina con una labor altruista por y para Antequera desde su destino de Cronista-Archivero Municipal. Intenta elevar el nivel cultural y sacar a la luz el poco valorado y riquísimo patrimonio cultural antequerano. Lucha contra la desidia administrativa, contra la ignorancia de las autoridades. Fruto de su labor investigadora es su libro "Las Iglesias de Antequera".
El 12 de octubre de 1947 murió a las 66 años rodeado de escasos amigos. Dejaba atrás muchos sufrimientos y desilusiones que le habían hecho verter duras críticas contra la ciudad que amaba y que tantas veces le había dado la espalda.
En su testamento, en un último gesto de amor a su ciudad, el artista legó todas sus obras al pueblo de Antequera, en palabras suyas:
"El único amor que me ha quedado ha sido el de Antequera, a la que he consagrado los mayores esfuerzos y desvelos de mi vida: en reconocimiento de este cariño, lego todos mis bienes a la ciudad"